Hoy me agarró un momento en que tenía muchas ganas de escribir. La cuestión es que estaba estudiando pero dije 'bueno, me hago un ratito nada más'. Pero al entrar, me marcaba que la página estaba con problemitas (sí, como mi cerebro). Lo malo ahora es que no me acuerdo bien lo que tená ganas de contar. Pero aca hago un intento...
Bueno, la mayor parte de la cosas vuelven a ser lo que eran, recobran su naturaleza. Y mis ojos vuelven a ver lo que antes no. Como bien hoy me recordaron "No hay más ciego que aquel que no quiere ver" y me sentí muy identificada. Soy de la clase de persona que tarda mucho en depositar la confianza O que se apresura en hacerlo y comete muchos errores. No veo lo que ocurre, porque no lo quiero ver, porque me conformo con lo que hay y eso me hace sentir bien. Pero últimamente, según sucesos ocurridos, caí en la cuenta de que por más que tenga esa necesidad de contar las cosas y por más que se me salgan solas de la boca, tengo que contenerme; por el simple hecho de que después me juega todo en contra. Porque en poco tiempo uno no conoce realmente a la gente que tiene a su alrededor y no vale la pena arriesgarse y salir pagando solo por tonterías. A veces es mejor callar algo, sea importante o tonto que golpearse con la realidad mirandote a la cara.
Hay que saber distinguir bien quien merece ser guardián de grandes hasta míceros secretos. Porque hasta lo más bobo puede jugarte en contra.
Creo que lo que tenía en mente era más o menos así, aunque algunas cosas se perdieron en el agujero negro que tengo dentro de mi cráneo.
1 comment:
Conozco a una chica que le pasa exactamente lo mismo, es de contar lo que le pasa a todos, y muchas veces le juega en su contra. Porque, por ejemplo, habla mal de sus mejores amigas cuando está peleada con ellas con personas que apenas conoce, y después se arrepiente a full. A veces hay que guardarse las cosas, o contarselas a los que sentís que confias plenamente
Que andes bien!! Besos =)
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